“Me parece sorprendente como los mismos beneficiados cuestionan a las instituciones del Estado que hicieron mucho por el desarrollo del sector sucroalcoholero”, enfatizó el ministro de Desarrollo Productivo de la provincia, Álvaro Simón Padrós, en defensa de las funciones e informes de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) y el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (Ipaat).
“En principio, fueron los cuestionamientos a las estimaciones para la zafra realizadas por la Experimental, una estimación que hoy sólo tiene una variación del 6%, y siempre está condicionada por los factores climáticos. Y ahora, los representantes de cañeros vienen a cuestionar al Ipaat”, resaltó el funcionario en diálogo con LA GACETA.
Cabe recordar que el empresario sucroalcoholero, Jorge Rocchia Ferro, había polemizado con los técnicos de la Eeaoc por las estimaciones sobre la caña disponible, los porcentajes de rendimiento fabril y la fabricación de azúcar equivalente. Para el caso, el cálculo inicial había rondado el 1,400 millón de toneladas de “azúcar equivalente”, y se objetaba que iba superar el 1,300 millón de toneladas, como se registra a la fecha en los partes diarios oficiales.
Y en cuanto a los planteos hacia la función del Ipaat de parte de los cañeros de CACTU, a través de su presidente, Otto Gramajo, y de UCIT, con su titular, Sergio Fara, coincidieron en que la entidad “no sirve para nada”, que su objetivo de controlar la producción y ordenar la comercialización de azúcares no existe, y que se convirtió en una simple entidad estadística cuando ya hay una Dirección de Estadísticas en la provincia.
Obstrucciones
Simón Padrós respondió a las objeciones y denunció obstrucciones y daños emergentes. “El Ipaat, al momento de su creación, era el ente que iba a regularizar y organizar la comercialización del azúcar; iba a controlar que los ingenios cumplan con el cupo de exportación de azúcar; también controlar la producción de azúcar para evitar la fabricación ‘en negro’. Pero esa función que era vital para mantener y propiciar un valor de la bolsa de azúcar acorde con la importancia del sector, fue boicoteado por el propio sector, y es por eso que el Ipaat cambió sus funciones. Hoy es, simplemente, un ente estadístico”, remarcó.
Al respecto, le consultamos sobre el planteo de que si no cumple el fin para el que se creó, como dicen los cañeros, para qué seguir aportando a su funcionamiento. “Creemos que la función estadística del Ipaat será de calidad y contenido superior al que pueda realizar otra institución del estado provincial; básicamente porque relevaría datos exclusivamente de un solo sector, el azucarero”, argumentó sobre la continuidad del ente.
Y apuntó sobre las culpas concurrentes respecto del precio del azúcar en el mercado interno. “Hoy la comercialización del azúcar responde a un libre mercado de oferta y demanda. Y es así como le va al sector”, sentenció. “El Ipaat es una herramienta importante que fue cuestionada por el sector industrial y el cañero, y lo transformamos en un ente de estadísticas”, añadió
A continuación agregó su posición respecto del etiquetado frontal. “Y por su importancia, además de aquella función, el ente comenzó a trabajar en quitar al azúcar de esta visión generalizada de que es un producto nocivo para la salud. Principalmente para la obesidad. No es así, porque lo que provoca la obesidad es el consumo irresponsable que las personas hacen de este producto para que incida en esa enfermedad”. “El azúcar es un edulcorante natural, no así los edulcorantes artificiales, cuyos componentes -la mayoría- son importados y, además, algunos están prohibidos en otros países del mundo porque se comprobó que son cancerígenos”, denunció.
Sobre el final destacó que “el Ipaat es importante, es necesario, y más me sorprenden los dichos de Sergio Fara (UCIT), porque es un director suplente; si no está de acuerdo con las funciones del ente o como viene funcionando debería plantearlo en las reuniones del directorio, o bien renunciar a su cargo”, remató.
Ante la pregunta referida a por qué el Ipaat no realiza los controles de producción en los ingenios (pesada de caña, trash, rinde fabril), Simón Padrós subrayó que actualmente la entidad no tiene el poder de policía para realizar esos controles. Y consultado sobre cómo fue boicoteado el ente y cómo se llegó a este estado de cosas, indicó; “hay un sector que no quiere ser controlado en lo que respecta a la comercialización de azucares, y ante los planteos del sector (industriales y cañeros) se cambiaron las funciones; y hoy esa comercialización de azúcar se rige por un mercado de oferta y demanda”, concluyó.
Fin de zafra de La Florida: el jueves termina la actividad con Cruz Alta
Ayer, la Compañía Azucarera Los Balcanes SA comunicó a LA GACETA que adelantaron para hoy a las 14 la finalización de la zafra azucarera en la planta fabril de La Florida, lo que en principio iba a ocurrir mañana.
En tanto, el cierre definitivo de la campaña azucarera en Tucumán se producirá el jueves, cuando el ingenio Cruz Alta, también propiedad de Los Balcanes, pare sus trapiches. Las autoridades empresarias de la sociedad anónima no adelantaron que pueda haber un acto protocolar de cierre de zafra, pero como es tradición en la mayoría de las fábricas azucareras tucumanas, al momento de apagar las calderas se “ponen a sonar” las sirenas del ingenio para dar por finalizada la actividad productiva del año.